Hay una cosa peor que no ser cristiano, es no serlo y creer que lo eres

“Hay una cosa peor que no ser cristiano, y es no serlo y creer que lo eres” — Miguel Núñez

Hoy deseo con todo el respeto del mundo y en el amor de Jesucristo viendo esta frase que el pastor Miguel Nunez dijo y que aparece en esta imagen yo le pregunto: Cómo se sabe si una persona es cristiana de verdad o no, mi estimado hermanito? Porque enfocarnos en los errores de los otros, varones?

Antes de hacer esas acusaciones en lo particular me gusta recordar el pasaje de Mateo 7:3-5 que dice textualmente así: ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes la viga en el tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Nosotros como siervos de Dios no podemos caer en ese juego de jueces, cómo medimos el corazón de la persona y peor querer medir sus actos, su forma de ser exterior, sus capacidades para con Cristo, quienes somos nosotros al final para juzgar? No me mal interprete, como nos manda la biblia en Romanos 15:14, Cristo no prohíbe la crítica, la buena amonestación entre nosotros los cristianos, ni la expresión de opiniones, ni que condenemos lo que está mal hecho. Lo que prohíbe es la censura implacable que pasa por alto las faltas propias mientras se asumimos erróneamente como hijos de Dios el papel de supremo juez de los pecados de los demás.

Sepa usted estimado hermano en Cristo, que medir la identidad religiosa, el compromiso de fe^ o la *cristiandad de alguien es algo meramente complejo*y es un *trabajo realmente que solo a Dios le compete y puede hacer, varón de Dios: Que le haría a usted pensar que nosotros como cristianos podemos juzgar si alguien se cree cristiano sin serlo o si verdaderamente lo es, quienes somos nosotros sino servidores de Jesucristo para andar juzgando a la gente a nuestro gusto y antojo? ¿Acaso es para nosotros fácil magnificar las faltas de otros y no fijarse en las de nosotros como cristianos? Si estamos a punto de criticar a alguien, veamos primero si no merecemos la misma crítica. Juzguemonos primero nosotros mismos, y luego perdonemos con amor a nuestro prójimo y ayúdenoslo.

Desde el momento que estamos juzgando estamos cayendo meramente en señalar y poner en riesgo la integridad de nuestro cristianismo como hijos de Dios, o es que acaso el señor necesita jueces para pesar cada uno de nuestros corazones en la balanza de su verdad? Cuando nos dedicamos a criticar y juzgar con severidad a otros hermanos, no nos estamos pareciendo a Dios, sino más bien a otro.

Recuerde lo que nos dice la biblia en Gálatas 6:1; Santiago 3;17; (3:13-17); Tito 3:2 acerca de nuestro verdadero comportamiento como hijos De Dios ante situaciones de juicio sobre otros. Esto es ser un cristiano hermano.

En lo personal no veo para nada prudente decir eso de otra persona, aun cuando fuese verdad porque Dios es el que verdaderamente conoce nuestro interior, el es quien desvela con su verdad nuestras mas intimas intenciones, a el debemos de darle toda potestad sobre estas cosas, no nos queda mas que orar y pedirle al señor por nuestro prójimo y darle gracias en todo tiempo, no cayendo en el papel del diablo de ser el Acusador por excelencia (Zacarías 3:1)2

Le invito a que no caigamos en perjuicios y especulaciones vanas, no dejemos que Satanás tome ventaja sobre nosotros [ Corintios 2:11 ] hagamos como aquel siervo Job del cual el señor hablaba maravillas y se deleitaba presentarlo como un hombre recto aun cuando el maligno Satan llegase ante Dios a quererlo poner en mal [Job 2:1-6] creo que es mucho mejor que no juzguemos mi estimado hermanito, y no me tome a mal se lo pido de todo corazón como hermanos en la fe que somos.

Cuando juzgo a otro creyente, pasan cuatro cosas al instante: pierdo mi comunión con Dios, saco a relucir mi propio orgullo e inseguridad, me coloco bajo el juicio de Dios y daño la comunión de la iglesia. Un espíritu de censura es un vicio costoso para nuestra comunión con el Espíritu Santo, y no vale la pena perjudicar a otros por falta de cordura al expresarnos y quedar mal ante Dios por ello.

Una buena lectura sobre este tipo de situaciones esta en Romanos 14:4, Romanos 10:1-4 y Santiago 4:11,12.*

Como puede ver, nosotros sólo juzgamos por la apariencia de las cosas (Juan 7:24; 1 Samuel 16:7). Por eso el juicio le corresponde al Señor, Juez justo (1 Corintios 4:4) No juguemos a ser Dios. “Los que se dan a sí mismos la potestad de juzgar a los demás están usurpando la autoridad que pertenece solo a Dios, cayendo en la misma trampa de idolatría de siempre y poniéndose a si mismos en el lugar de Dios”.

Recordemos que el juicio de Dios no ha de comenzar ahora. No podemos adelantarlo nosotros (1 Corintios 4:5). Usted es un maestro muy especial para mi estimado hermano, yo disfruto mucho sus enseñanzas, perdone mi falta de recato pero no puedo obviar manifestar mi pensar ante esta situación. Que Dios te siga usando en gran manera, siervo del Padre de los cielos.